¿Quién eres tú realmente?

Potente la frase para arrancar. Quedé con varias ideas dando vueltas en mi cabeza cuando encendieron las luces del cine al finalizar Moana. No va a pasar como una película más de Disney con la que me divertí, con la que la pasé bien. Va a ser mucho más por el simple hecho de que aprendí varias cosas.

Para empezar a hablar de que es eso que me quedó haciendo ruido gracias a la película tengo que contarles un poco de que va la historia. Este relato comienza contando como Maui, un semidios, roba el corazón de Te Fiti, que es algo así como la reina de la naturaleza, para dárselo de regalo a los mortales. Al hacer esto, Maui desata una oscuridad que arrasa con todo ser viviente en el océano e islas del alrededor. Y a la vez, a un monstruo llamado Te Ka, quien ataca a Maui haciendo que el corazón y su anzuelo mágico se pierdan en el océano.

Mil años después, en la isla Motunui, nos encontramos con Moana, nuestra elegida (una especie de Harry Potter pero en el océano). El océano se encargó de elegirla a ella cuando era muy pequeña, sólo que en ese momento no se había dado cuenta de la magnitud de los hechos. Ya siendo una adolescente, siempre cautivada por el mar, descubre el secreto de sus antepasados gracias a su abuela. Más allá de las prohibiciones de su padre, decide embarcarse en una gran aventura junto a Maui (y un gallo, muy gracioso por cierto) más allá del arrecife para poder devolverle el corazón a Te Fiti y así, la vida al mundo.

Dejando de lado la animación increíble que tiene esta película, la música (God bless Lin-Manuel Miranda), los paisajes que crearon, el humor, los momentos melancólicos, quiero que hablemos de como Moana, con sólo 16 años, decide hacerse responsable de algo tan grande como salvar el mundo y aceptar tu destino. Quiero que se queden con esa parte porque es en eso que me quiero enfocar más que nada.

¿Cuántas veces nosotros nos preguntamos para qué estamos acá? ¿Hay destino? ¿Tenemos un lugar, una meta específica a donde llegar de la cual no tenemos noción? Yo creo que sí. Creo que todos tenemos un destino, escrito por algo más grande que nosotros, alguien o algo que se encargó de que cada una de las personas que estamos en el mundo tengamos un lugar a dónde llegar. Decime que nunca sentiste que tenías muchas ganas de hacerlo pero también te encontrabas con la incertidumbre, con el miedo.

Creeme que a Moana le pasó exactamente lo mismo, todo eso que vos sentís cada vez que se te presenta la oportunidad de hacer aquello para lo que fuiste creado, para lo que vivís, ella también lo sintió. Y eso se transmitió de una manera increíble. Pero, ¿sabés que hizo ella? Seguro ya lo dedujiste solo (además te lo dije más arriba, ups). Ella se lanzó al mar (literal) y decidió llevar a cabo aquello para lo que había sido elegida. Más allá de que le costó y le llevó varios años entender que era lo que tenía que hacer o cómo, ella nunca dejó de sentir ese deseo de navegar, de pasar el arrecife. Así como vos seguro sentís unas ganas enormes de hacer algo que no sabe cómo, dónde empezar, hacia donde ir. O tal vez todavía no sabes de que va tu destino, no encontrás una pista, nada que te de certeza de que puede llegar a ser.

Yo te digo que tenés que empezar a prestar un poquito más de atención. Todo está adelante de tus ojos, sólo tenés que aprender a mirar, expandir tus horizontes, animarte a hacer algo que jamás hubieses creído posible. Es cuestión de dejar de lado los miedos y desafiarte a vos mismo (y si es necesario, a alguien más, a todos) para hacer eso para lo que crees que estás acá hoy. Si todavía no sabés que es, quisiera que empieces a mirar a tu alrededor tantas veces como sea necesario hasta encontrarlo. Está ahí, busca un poquito más. Va a llegar. Además, siempre va a haber alguien para ayudarte a ver aquello que no puedas vos solo. Moana tuvo a una abuela increíble que todos creían loca pero, ¿te cuento un secreto? La vieja tenía razón. Y Moana escucho, Moana aceptó su destino.

Se encontró con muchas cosas raras, feas que casi hacen que ella deje todo y vuelva a su, vamos a decirle, zona de comfort. De igual manera, no dejó que eso la detuviera. Siguió hacia adelante, puso todo su esfuerzo, ganas y energía para lograrlo. Ningún camino es fácil, todos tienen sus piedras y demonios de lava pero todo aquello se supera, se busca la forma de resolver los problemas. Si necesitas ayuda, no tengas miedo de pedirla, siempre va a haber alguien ahí para darte una mano. Pero no dejés de hacer cosas re copadas con tu vida por miedo, por el que dirán. Uno nunca sabe de que se puede tratar hasta que lo intenta.

Y espero que eso te lleves de este post, que entre todos los mambos que tenemos cada uno de nosotros, podemos encontrar algo por lo que luchar, algo para cambiar nuestras vidas (y quien sabe si la de los demás también). Busca eso que te hace bien, aquello que aparezca en tu vida tan frecuentemente que ya no lo podés evitar. Te va a dar certeza de quien sos, para que estás acá, hacia donde tenés que dirigir tu vida. No te hagas más el boludo, no esquives la mirada a eso que te está buscando hace tanto tiempo. Si lo encontraste, aferrate y aceptalo; llevalo a cabo. Sino, seguí buscando, que por ahí debe estar. Y cuando lo encuentres, no lo sueltes más, no te va a llevar a ningún lado que no te haga feliz.

(Con respecto a la película, la amé totalmente. Me reí, quise llorar mil veces, sufría las frustraciones con ella porque estuve ahí, me divertí y lo más hermoso fue haberla compartido con mi madre y mis abuelos. Creo que eso me hizo querer llorar más con las partes emotivas. Soy súper fan del chanchito que tiene, del gallo idiota que está toda la película y el soundtrack, ay jesu, ese soundtrack es de lo más hermoso que escuché en mi vida. Si todavía no la vieron, por favor vayan a verla. Te deja pensando un montón y es una historia increíble. Combina todas las cualidades de varias princesas de Disney en una. Moana nos hace explorar una cultura totalmente diferente a la que nos tiene acostumbrados Disney y eso me parece más que genial. Soy super fan de la diversidad, la fotografía de esta película, del personaje principal y de la transformación de Maui. Por favor véanla, vale totalmente la pena.)

Espero que les haya quedado algo de todo lo que escribí porque realmente quería transmitirles el mensaje de que busquen su destino, sigan sus sueños y no dejen que nada ni nadie los detenga o les diga que eso que tanto anhelan en sus corazoncitos no va a ser posible. Peleen como Moana por aquel lugar al que quieren llegar, no pierdan la humildad, si se frustran no se detengan, nada se logra de un día para otro, todo lleva tiempo, paciencia y dedicación.

 

 

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